Buttfuckbro entrena su agujero con puños y dildos
Mis nudillos ya estaban marcados de tanto estirarme el culo, pero no me importaba... La puerta de casa crujió y me quedé helado, escuchando si alguien venía. Me mordí el labio para ahogar un gemido mientras empujaba otro dedo más dentro, sintiendo cómo mi anillo de músculo se tensaba. La mesa del comedor chirriaba bajo mis rodillas, cada movimiento arrastraba la madera contra el suelo. Sudor me goteaba por la espalda, las gotas caían sobre el tapete donde tenía los juguetes. Me incliné hacia adelante, buscando más ángulo, y mis pelotas rozaron contra mi propia palma, húmedas de excitación. El reloj de pared hizo un tic-tac más fuerte de lo normal, como si el tiempo se hubiera detenido en el peor momento. Cuando los nudillos de mi mano derecha finalmente se hundieron al fondo, solté el aire con un silbido, las paredes de mi culo ardían y el sonido de mi respiración agitada llenó la habitación. No podía creer que alguien entrara ahora, con mi agujero bien abierto y mis muslos temblando. La presión era insoportable, pero no paré...