Chico sumiso disfruta dildo XL en el culo de Buttfuckbro
El jockstrap ajustado marcaba cada centímetro de su trasero, pero él no podía concentrarse en nada más que en el jugoso chorizo XL listo para reventarle el agujero. Sabía que Buttfuckbro iba a mandar cada centímetro de ese juguete sin piedad, y la sola idea lo ponía a temblar. El dominante no perdió tiempo: le arrancó el jockstrap de un tirón, dejando al descubierto su tímido orificio, ya brillante de anticipación. Con un gruñido, empotró el dildo hasta que los testículos del chico golpearon contra sus muslos. El sumiso gimió, sintiendo el juguete estirándole las entrañas, cada centímetro más profundo que el anterior. Buttfuckbro lo obligó a mirar cómo el chorizo desaparecía en su culo, ordenándole que respirara hondo antes de hundirlo de nuevo. A cada embestida, el chico rogaba por más, suplicando permiso para correrse, pero el dominante solo reía, disfrutando del control absoluto. Las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras su culo se ajustaba al dildo, sintiendo cada venita del juguete en sus paredes. Al final, cuando Buttfuckbro sacó el dildo con un chasquido, el chico solo pudo pensar en lo mucho que necesitaba más de esa humillación.