Este dildo nuevo me vuelve loco y se lo clavo a Buttfuckbro
Te la agarro con fuerza antes de azotarla contra tu culo mientras te ríes y me dices: 'No me vas a romper, ¿eh?' Sabes perfectamente que te encanta cuando te la meto así, cuando te hago gemir como una puta desesperada. Pero esta vez no fue casualidad: llevabas días provocándome, enviándome fotos con ese dildo entre las piernas, rozándote con él en el sofá cuando pasabas frente a mí. Te lo dejaste sobre la mesa del comedor con la punta brillante, justo donde yo no podía evitar mirarlo. Esta vez no te saldrás con la tuya. Te arrastro al suelo, te quito esos calzoncillos ajustados que ya están empapados, y te la clavo de una sola estocada, sintiendo cómo tu culo se abre para mí. Te la meto hasta las pelotas, escuchando cómo gritas, cómo me pides más aunque sabes que no te dejaré correrte hasta que no te quede más que rogar. Te agarro del pelo, te empujo contra el suelo, y te la saco solo para restregarme contra tu entrada mojada, para que sientas cada centímetro de mi polla antes de volver a empalarte. Te la meto una y otra vez, sintiendo cómo tus paredes se aprietan alrededor de mí, cómo tu culo se contrae cuando te la saco casi por completo antes de clavártela de nuevo. Te la chupas cuando me inclino sobre ti, mordiéndote los labios mientras te la meto con furia, hasta que sientes que ya no puedes más, hasta que tu cuerpo tiembla bajo el mío