Izumi se quita la ropa y me deja follarla como una perra en peligro
Izumi empezó a moverse frente a mí con esos movimientos que te vuelven loco, sus tetas rebotando al ritmo de la música mientras me miraba fijamente, sabiendo que no podíamos hacer ruido o nos pillarían cualquier momento. Me acerqué de golpe, le arranqué el tanga con los dientes y le metí dos dedos en el coño, sintiendo cómo se contraía alrededor de mi piel cuando le susurré al oído que si alguien entraba solo se la metería más rápido. Ella gimió ahogando el sonido con la mano, pero yo no iba a parar, no ahora que su flujo manchaba mi muñeca y mis huevos ya estaban listos para reventarle el útero. La empotré contra la pared, mi polla entrando de una estocada hasta que sus nalgas chocaron contra mí, sintiendo cómo su culo se apretaba cada vez que movía las caderas para que le llegara más adentro. Izumi empezó a mojarse más, sus muslos temblando cuando la penetraba, y yo podía escuchar el sonido de carne golpeando carne mientras ella mordía su hombro para no gritar. Sabía que estábamos arriesgándonos, pero eso solo me ponía más cachondo, escuchando los pasos afuera y sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mí, como si su cuerpo supiera que no podíamos tardar. Cuando estaba a punto de correrme, la puse de rodillas y le metí la polla en la boca, sintiendo cómo me chupaba con desesperación, sus labios así como sus manos moviéndose al ritmo que yo marcaba. No pude aguantar más, y de una estocada hasta las pelotas, le llené la boca mientras ella tragaba cada gota, sus ojos lagrimeando por la presión pero sin dejar de mirar hacia la puerta, sabiendo que en cualquier momento alguien podría entrar y vernos así, con mi semen cayendo por su barbilla mientras yo seguía gimiendo de placer. Justo cuando me iba a apartar, escuché el ruido de un cerrojo afuera y supe que teníamos que parar, pero antes de que pudiera reaccionar, Izumi me agarró del culo y me hizo seguir follándola con fuerza, sintiendo cómo su coño se cerraba alrededor de mi polla, y supe que no iba a poder resistirme a terminar dentro de ella, sintiendo cómo el orgasmo me recorría entero mientras ella se agarraba a mis hombros para no caer. El sonido de la puerta abriéndose nos sacó de golpe de nuestro trance, pero ya era tarde, yo ya me estaba corriendo dentro de Izumi, sintiendo cómo su flujo se mezclaba con mi semen, y supo que no había vuelta atrás, que nos habían pillado, pero en ese momento no me importó, solo quería seguir sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mi polla mientras terminaba de saciarme dentro de ella.