Alex Victor me empotró en el auto como una puta desesperada
El olor a pintura fresca del coche de obra me excitaba más de lo que debería. Sabía que no debía, pero cuando Alex Victor me miró con esa sonrisa de hijo de puta, mi coño ya estaba chorreando. Me subí a su regazo en el asiento trasero, sintiendo cómo su polla dura presionaba contra mi tanga mojado. Le bajé los pantalones con urgencia, chupando su verga gruesa mientras él gemía y me agarraba del pelo. No aguanté más y me monté sobre él, hundiendo su polla hasta que las caderas chocaron. Cada embestida me hacía gritar, sintiendo cómo su verga rozaba mi punto G. Él me dio nalgadas mientras me follaba, marcando mi culo con sus dedos. Cuando me corrió adentro, sentí el calor de su leche llenándome. Al terminar, mi tanga rosa estaba tirado en el suelo, manchado de mi excitación y su semen. El riesgo de que nos descubrieran solo hizo que todo fuera más intenso.