Amelie se deja llenar el culo de leche en doggy estilo
El cuarto huele a sudor y lujuria, las sábanas revueltas y el espejo empañado de tanto calor. Sabes que esto está mal, que no deberías estar aquí, pero la forma en que Amelie se arquea frente a ti, con ese culo redondo y prieto pidiendo a gritos que lo rompas, te vuelve loco. La agarras de las caderas y sientes cómo su piel ardiente se estremece bajo tus dedos mientras empujas tu polla gruesa contra su agujero ya mojado. Ella gime fuerte, mordiéndose el labio, y te clavas hasta las pelotas de una sola embestida, haciendo que su cuerpo entero tiemble. El sonido de tu piel chocando contra la suya resuena en la habitación, y cada vez que te hundes en su culo apretado, ella grita más, pidiendo que no pares. El placer es tan intenso que casi no puedes respirar, pero no te detienes, porque sabes que ella lo quiere así, salvaje y sin control. Cuando por fin te corres dentro de su culo, llenándola hasta rebosar, Amelie se gira y te mira con una sonrisa pícara: '¿Ves? Sabía que no podías resistirte'