Amigos se corren encima de mi polla bien dura
La fiesta estaba a todo volumen cuando noté que todos los ojos se clavaban en mi verga erecta, brillando bajo las luces del cuarto. Mis amigos, ya borrachos, empezaron a rodearme con miradas hambrientas, sus bocas abiertas y sus manos ansiosas. Uno se arrodilló y comenzó a chuparme con fuerza, sus labios apretados alrededor de mi tronco palpitante. Los demás se acercaron, sus pollas duras como rocas, y empezaron a masturbarse con furia mientras me miraban. Sentí cómo el calor de sus cuerpos me envolvía, sus gemidos ahogados por el ritmo de la música. De repente, uno de ellos se corrió con un gruñido, su leche caliente salpicando mi vientre y mi polla. El siguiente no tardó en seguirle, su chorro espeso y blanco cubriendo cada centímetro de mi piel. Mis amigos se turnaban, sus manos moviéndose al unísono, hasta que, con un último empujón, me vine con un rugido, mi corrida mezclándose con la de ellos en un charco pegajoso en el suelo. El olor a semen y sudor llenaba el aire, y todos respirábamos con dificultad, satisfechos y exhaustos.