Aria Lee chupa la polla de su padrastro hasta dejarlo sin aliento
Mojándome los labios, te voy a contar cómo empecé a chupar la verga de Ike Diezel mientras me miraba con esos ojos de depravado que no podía ocultar. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos, pero cada vez que me arrodillaba frente a él, el calor entre mis muslos me delataba. Su polla dura como piedra se deslizaba entre mis labios, gruesa y palpitante, mientras yo gemía ahogándome con cada embestida que me metía hasta las pelotas. Sus manos agarran mi pelo, tirando con fuerza, y yo solo pienso en cómo me encanta que me trate como una puta sumisa. El sonido de mi saliva mezclándose con sus gruñidos llenaba la habitación, y cuando aceleró el ritmo, sentí su verga hincharse en mi garganta. Sabía que estaba a punto de correrse, pero no me importaba, quería tragarme cada gota de su leche espesa. Cuando por fin se vació en mi boca, me quedé mirándolo, sabiendo que esto no podía volver a pasar... pero deseando que lo hiciera otra vez.