Barbie se entrega a King Dong en un día de culo y polla en Las Vegas
Ese día en Las Vegas, el calor pegaba fuerte y yo ya estaba lista para que King Dong me diera lo mío. Me puse un tanga de encaje negro que apenas cubría mi culo gordo, y cuando lo vi entrar con esa polla monstruosa colgando, supe que iba a ser mi dueño. 'Arrodíllate y chúpame', me ordenó, y yo obedecí al instante, metiéndome su verga hasta la garganta mientras él me agarraba del pelo. 'Así, puta, trágatela entera', gruñó, y yo gemí con su pija golpeándome la campanilla. Luego me puso a cuatro patas y me empotró de una estocada, haciendo que mi culo rebotara con cada embestida. 'Más duro, por favor', le supliqué, y él me azotó las nalgas antes de correrse en mi cara, dejándome cubierta de leche espesa. '¿Te gustó, perra?', me preguntó, y yo solo pude asentir, sabiendo que volvería a pedirle más.