Bia Rockefeller se deja empotrar con el coño peludo en la cocina
Estoy aquí, metida de rodillas contra la encimera, dejando que Mrbunnyofc me clave su verga hasta reventarme mientras mis tetas rebotan como locas en más de 12 minutos de escena. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo este macho me rompe el culo con una furia que parece estar pagando una deuda? Porque a mí no me importa, me encanta que sea así, que me trate como una zorra que solo sirve para que otro se descargue. El sonido de su polla entrando y saliendo de mi coño húmedo, el olor a sexo caliente que llena la cocina, sus manos apretándome las caderas para que no me escape... cada gemido mío es una provocación, una puñalada para el que me vio antes y ahora se lo pierde. ¿Oyes cómo me quejo cuando me azota el culo? Es por él, porque sé que si me viera así, ardiendo bajo este macho, se volvería loco. Y mientras Mrbunnyofc me agarra el pelo para obligarme a arquearme, yo lo dejo, porque quiero que se corra dentro, que me llene de su leche espesa hasta que no quede un hueco vacío. ¿Te gusta cómo me corre por los muslos? Es la prueba de que me ha marcado, de que esta cocina ya no será la misma después de lo que hemos hecho. La blusa que llevaba tirada en el suelo, con los botones arrancados, es el único testigo de lo que pasó aquí.