Blancanieves se metió en problemas y la tuvieron que follar
“No deberíamos estar haciendo esto” susurra Katty West entre gemidos, pero ya es tarde, sus piernas están abiertas y tu polla está enterrada hasta las pelotas dentro de su coño mojado. La tienes agarrada de las caderas, empujando contra su cuerpo mientras sus tetas pequeñas rebotan con cada embestida, los tacones altos clavándose en tu espalda. Sientes cómo su aliento caliente se acelera, cómo su culo se mueve contra ti en busca de más, de la fricción que la hace temblar. La culpa debería detenerte, pero la manera en que grita tu nombre te enciende, te hace seguir, seguir hasta que el orgasmo la atraviesa, hasta que sus uñas se clavan en tu piel y su coño se aprieta alrededor de tu verga. Dis Diger mira desde la puerta, la respiración entrecortada, los labios entreabiertos, incapaz de apartar la vista de cómo te corres dentro de ella, cómo su espalda se arquea y sus muslos tiemblan en más de 16 minutos de escena.