Charles Dera empotra a Chloe Rose debajo de las sábanas
Desde que llegaron al cuarto, la tensión entre ustedes era palpable: miradas robadas, risitas nerviosas, el roce casual de las manos que ya no era tan casual. Charles Dera, con esa sonrisa torcida que vuelve loca a cualquiera, te arrastra hacia la cama y sin decir nada empieza a besar tu cuello mientras sus manos desabrochan tu blusa con urgencia. Sientes cómo sus dedos ávidos separan tus piernas, acariciando tu coño húmedo antes de hundir sus dedos dentro, haciendo que Chloe Rose arquee la espalda y gima como una perra en celo. La cama cruje bajo sus movimientos, las sábanas revueltas mientras te la chupa con esa boca experta, tragando cada centímetro de tu polla hasta las pelotas. Cuando ya no aguantas más, la volteas de espaldas, le abres las nalgas y te entierras de una estocada hasta que sus caderas chocan contra las tuyas, sintiendo cómo su coño estrecho se contrae alrededor de tu verga. Rachel Cavalli, que estaba observando desde el rincón, no puede contener un gemido al ver cómo tu culo perfecto rebota contra el cuerpo de Charles, sus tetitas pequeñas rebotando con cada embestida salvaje. El aire huele a sudor y lujuria mientras te corres dentro de Chloe, llenándola hasta que su voz se convierte en un grito ahogado de placer. Finalmente, cuando por fin se separan, Charles no puede sacarte los ojos de encima, como si acabara de descubrir algo que siempre quiso pero nunca tuvo.