Chupada de polla apasionada en el culo después de un día agotador
Llegué a casa con la cabeza hecha un lío después de un día de mierda en el trabajo, pero nada me preparó para lo que mi novio tenía planeado. Él ya estaba en la cama, con esa sonrisa pícara que me derrite, y me dijo que necesitaba relajarme de una manera muy especial. Sin perder tiempo, me bajó los pantalones y me empujó contra el colchón, su polla dura como roca presionando contra mi culo. Gemí fuerte cuando sentí sus dedos mojados en mi coño, preparándome para lo que vendría. Me dio la vuelta y me ordenó que me arrodillara, con el culo bien parado para él. Su lengua recorrió mi espalda antes de que su polla enorme se hundiera en mi boca, llenándome hasta las amígdalas. Chupé con fuerza, sintiendo cómo su polla latía entre mis labios, mientras él agarraba mi pelo y me follaba la boca sin piedad. El sonido de sus gemidos llenó la habitación, mezclándose con mis gritos ahogados. Cuando no pudo aguantar más, me empujó contra la cama y me penetró por detrás, embistiendo con fuerza mientras su polla entraba y salía de mi coño mojado. Cada embestida me hacía gritar más fuerte, sintiendo cómo su polla me llenaba por completo. Finalmente, se corrió con un gruñido, su leche caliente llenándome mientras yo me retorcía de placer bajo su cuerpo. Quedamos exhaustos, pero satisfechos, sabiendo que ese era el mejor final para un día de mierda.