Clase de yoga con fisting anal que termina en chorros
Ana llegó sudando a su sesión privada de yoga, pero el instructor tenía otros planes para ese culito apretado. Desde el primer estiramiento, notó cómo él le clavaba la mirada en el culo, que ya estaba bien mojado de solo imaginarse lo que vendría. El tipo empezó con caricias suaves en los muslos, pero pronto sus dedos gruesos se colaron entre las nalgas, abriendo ese ojete virgen con un gemido de la puta. Ana se arqueó cuando sintió los dos dedos entrando de golpe, el culo se le abrió como un melón maduro, y el instructor no perdió tiempo: le metió la mano entera hasta el fondo, sintiendo cómo el esfínter se cerraba y se abría con cada embestida. La muy zorra empezó a chorrar sin control, el coño le temblaba con cada empujón, y los gases salían sin parar mientras el culo se le ponía rojo de tanto estirarse. El instructor le dio vuelta y le empotró la cara contra el colchón, follándosela por detrás con la mano mientras Ana gritaba que le dolía pero que no parara. Cuando ya no aguantó más, le sacó la mano llena de mierda y le corrió en la espalda, dejando ese ojete bien abierto y destrozado. La muy puta se quedó jadeando, con el culo goteando y el coño chorreando, sabiendo que esa clase de yoga nunca más sería la misma.