Pies sexys hacen venir a la latina loca
Desde que la vi con esos tacones de aguja y las uñas pintadas de rojo sangre supe que terminaría empapando mi polla en su coño recién depilado. Ella se mordía el labio inferior con esa sonrisa de perra en celo mientras se quitaba el collar de perlas que le había puesto en la primera cita, dejando caer los mechones negros sobre sus hombros desnudos. Con un empujón la lancé contra el sofá de cuero y le arranqué el vestido ajustado que le marcaba cada curva de su culo prieto y sus tetas naturales, que rebotaban libres al ritmo de mis embestidas. La muy puta gemía como una posesa mientras le metía los dedos entre los dedos de los pies, esos mismos que tanto me habían excitado desde el primer día, y le lamía la planta antes de enterrarle la verga hasta el fondo. Su coño chorreante abrazaba mi miembro como si llevara años esperándolo, y cada vez que le agarraba de las caderas para empotrarla más fuerte, sus pies se enredaban en mi espalda sudada mientras gritaba que no podía más. El sonido de sus tacones golpeando el suelo se mezclaba con los chasquidos húmedos de mi polla entrando y saliendo de su coño sin piedad, y cuando le mordisqueé una teta mientras le metía un dedo en el culo, la muy zorra se corrió tan fuerte que me dejó las pelotas completamente vacías. Todavía le estoy lamiendo los dedos de los pies mientras se retuerce de placer, con la respiración entrecortada y la melena larga pegada a la cara por el sudor. No hay nada más excitante que ver cómo una puta con los pies más sexys del mundo se deja gobernar por un polvo que la deja sin aliento y con las piernas temblorosas.