Corrida interna en mi coño con mi novio dominante
La luz tenue de la habitación apenas iluminaba las sábanas revueltas cuando J Clark me ordenó que me arrodillara frente a él. Su polla ya estaba dura, y yo solo podía pensar en cómo me iba a llenar de su semen. Me agarró del pelo y me obligó a chupársela hasta que mis labios quedaron brillantes de saliva. 'Quiero que te corras en mi coño', le supliqué, pero él solo sonrió y me empujó contra el colchón. Me abrió las piernas de un tirón y hundió su verga en mi coño mojado sin piedad. Cada embestida me hacía gemir como una perra en celo, y cuando sentí que su polla se ponía más dura, supe que estaba a punto de correrse dentro de mí. 'No te atrevas a sacarla', le advertí, pero él solo gruñó y me agarró de las caderas para clavármela hasta el fondo. La primera corrida interna en mi coño fue tan intensa que me hizo temblar, y cuando me llenó por segunda vez, sentí cómo su semen caliente resbalaba por mis muslos. 'Ahora límpiala con la boca', me ordenó, y no tuve más remedio que obedecer.