Deividfortunato abre el culo del puto Brasileirinho sin piedad
Lo vi todo desde el rincón de la habitación, donde la luz tenue apenas alcanzaba a iluminar sus cuerpos sudados. Llevaban días mirándose en el gimnasio, intercambiando sonrisas cómplices mientras se duchaban, pero hoy la tensión se rompió. Brasileirinho se arrodilló frente a Deividfortunato, sus manos temblorosas desabrochando el pantalón ajustado que apenas contenía la polla gruesa y palpitante. Con un gemido ahogado, Brasileirinho la tomó hasta el fondo, chupando con desesperación mientras sus dedos se clavaban en los muslos del otro. Deividfortunato gruñó, empujando su cadera hacia adelante, haciendo que la verga golpeara la garganta del puto hasta que las lágrimas rodaron por sus mejillas. Sin perder tiempo, lo arrojó sobre la cama, separándole las nalgas con un golpe seco. La polla de Deividfortunato, brillante de saliva, se hundió de una estocada, haciendo que Brasileirinho gritara y se arqueara hacia atrás. Cada embestida era más profunda, más brutal, hasta que los sonidos húmedos de la carne chocando llenaron la habitación. Brasileirinho se retorcía, suplicando más, mientras Deividfortunato lo empotraba sin piedad, sus pelotas golpeando contra el culo apretado. Cuando el orgasmo llegó, fue violento: Deividfortunato se corrió dentro, llenándolo hasta rebosar, mientras Brasileirinho se derramaba sobre su propio abdomen con un gemido desgarrador. Al terminar, solo quedó el olor a sexo y el pantalón de Brasileirinho tirado en el suelo, manchado de semen.