El doctor descubre que el paciente tiene una polla monstruosa
—Doctor, necesito que me revise bien— le dice Scott DeMarco con una sonrisa pícara mientras se baja los pantalones. Vas a ver cómo el médico se queda helado cuando descubre que el paciente no solo tiene un cuerpo de infarto, sino una verga enorme que no cabe en su boca. Imagínate que el doctor, que al principio solo quería hacer un chequeo rutinario, termina con la polla de Scott hasta las pelotas mientras le chupa con desesperación. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo el joven le agarra la cabeza y le empotra la cara contra su entrepierna, ahogándolo con cada embestida. El doctor, que nunca había probado algo tan grueso, se sorprende al sentir cómo la polla de Scott le rompe la garganta mientras le escupe saliva por todas partes. Pero lo mejor viene cuando el médico, ya con los ojos llorosos, se da cuenta de que el paciente quiere más: se gira y le ofrece el culo, mojado y temblando de anticipación. Scott no pierde tiempo y le clava la verga de una estocada, haciendo gemir al doctor como una puta en celo. Te vas a volver loco cuando veas cómo el médico, que al principio era el que examinaba, termina siendo el que se corre como un loco mientras Scott le parte el culo en dos. Al final, el doctor solo piensa en una cosa: que nunca más querrá examinar a un paciente sin antes revisar lo que esconden bajo los pantalones.