Modelo gay se empala sin condón bien duro
El modelo posaba con ese cuerpo de infarto, la piel brillante por el sudor y los músculos marcados bajo la luz del estudio, cuando el cámara le soltó que quería probar algo más intenso. Sin pensarlo dos veces, el tipo se quitó el pantalón dejando ver una verga gruesa y palpitante que ya goteaba por la excitación. Se acercó con esa sonrisa pícara de los que saben que van a joder bien y le escupió en el agujero sin avisar, extendiendo bien la saliva para que entrara sin resistencia. El modelo gimió fuerte cuando la lengua gruesa del cámara le lamió el culo desde el perineo hasta el agujero, lamiendo cada pliegue con ganas, mientras las manos le agarraban las nalgas para abrirlo más. No aguantó más y se lanzó a chupar esa polla enorme sin vergüenza, metiéndosela hasta la garganta con gemidos ahogados que hacían vibrar la verga contra el paladar. El cámara lo empujó contra la pared y, sin avisar, le clavó la verga en el culo de una embestida brutal que los hizo a los dos gritar de placer. Las caderas del modelo se sacudían al ritmo de los empellones, la piel le ardía con cada embestida profunda que le llegaba hasta las entrañas, mientras el cámara le mordisqueaba el hombro y le susurraba guarradas al oído. El sudor les resbalaba por los cuerpos pegados, las gotas caían sobre el suelo de madera del estudio mezclándose con los gemidos que salían a borbotones. La verga entraba y salía con un sonido húmedo y sucio, el culo se abría cada vez más para recibirla, y el modelo no podía parar de gemir con la boca llena de saliva y polla. El cámara le agarró de la nuca y lo obligó a mirarlo mientras le metía hasta las pelotas, la verga hinchada a punto de reventar, y el modelo supo que esa corrida iba a ser épica, así que se dejó llevar sin control. Los dos se corrieron al mismo tiempo, el cámara llenándole el culo de leche espesa mientras el modelo escupía chorros de semen en el suelo, los cuerpos temblando por el placer eléctrico que les recorría la espalda. Se quedaron así, jadeando, con la polla aún dentro del culo sudoroso, sabiendo que esa follada sin condón había sido la mejor de sus vidas.