Estudiante árabe se corre como un semental en su habitación
El joven de pelo corto y tatuajes en los brazos no podía aguantar más con esa polla dura como piedra mientras se masturbaba frente al espejo, imaginando las manos de un macho dominante acariciando su cuerpo musculoso y sudoroso. Sus gemidos llenaban la habitación mientras se agarraba los huevos con una mano y con la otra se empotraba la verga con fuerza, sintiendo cómo el calor le subía por el cuerpo hasta explotar en un chorro grueso de leche caliente que salpicó sus zapatos y sus piernas fuertes. El olor a semen fresco mezclado con el sudor de su cuerpo lo volvía loco, y no podía dejar de pensar en cómo sería que un tipo con una polla enorme lo montara como a un animal mientras le susurraba palabras sucias al oído. Cada embestida imaginaria lo acercaba más al borde, hasta que finalmente se corrió otra vez, esta vez llenando sus abdominales marcados con un chorro espeso que le resbaló hasta el ombligo. Sus armpits peludos y su torso definido brillaban bajo la luz de la habitación, y no podía dejar de tocarse, sintiendo cómo su verga seguía latiendo después de cada corrida. La sensación de tener los pies cubiertos de leche caliente lo excitaba aún más, y no podía esperar a que un verdadero macho lo empotrara contra la pared y lo hiciera gemir como una puta en celo. El sonido de sus gemidos rebotaba en las paredes mientras se imaginaba siendo penetrado por un tipo con una polla monstruosa que lo haría gritar de placer hasta quedarse sin voz.