Dos sementales se corren en el gimnasio
El gimnasio estaba vacío a esa hora, pero él no pudo resistirse cuando vio al otro tipo sudando con esos shorts ajustados marcando su polla gruesa. Se acercó con una sonrisa pícara y le dijo que necesitaba ayuda con las pesas, pero en realidad solo quería ver de cerca ese cuerpo musculoso y esa verga enorme que se marcaba bajo el lycra. El otro no se hizo de rogar y enseguida le agarró el paquete, apretando su polla dura a través del pantalón. Se fueron a los vestidores y se arrancaron la ropa sin perder tiempo, los dos con las vergas goteando de ganas. Se pusieron de rodillas y se la chuparon como locos, tragando hasta el fondo mientras se ahogaban en saliva. Luego se pararon y el más grande lo empotró contra la pared, clavándole esa polla monstruosa hasta el fondo mientras le mordía el cuello. El otro gritaba como puta en celo, pidiendo más fuerte, más duro, hasta que los dos se corrieron a chorros, llenando el suelo de leche espesa. Se quedaron jadeando, con las pollas todavía duras, listos para otra ronda.