El cura me parte el culo mientras me chupa la polla como un demonio
El joven seminarista no podía creer que el sacerdote lo hubiera arrastrado hasta el confesionario, pero cuando sintió sus manos ásperas apretándole el culo, supo que no había vuelta atrás. El viejo pervertido le bajó los pantalones con un gruñido, dejando al aire su trasero apretado y su polla dura como piedra. Sin perder tiempo, el cura se arrodilló y empezó a chupar con fuerza, metiendo la lengua hasta el fondo mientras le sobaba las nalgas con desesperación. El seminarista gemía como un puto, sintiendo cómo la saliva del sacerdote lo preparaba para lo que venía. De pronto, el viejo lo volteó contra la pared, le separó las nalgas y le metió la polla hasta el fondo con un solo empujón, haciendo que gritara de dolor y placer. Cada embestida era más brutal, el cura le agarraba las caderas con fuerza mientras le susurraba obscenidades al oído. El seminarista sentía cómo la polla monstruosa del sacerdote le rompía el culo, llenándolo por completo mientras el sudor le corría por la espalda. Cuando el viejo empezó a correrse dentro de él, el seminarista no pudo evitar gemir como una puta, sintiendo el calor del semen caliente inundándole el culo. Al terminar, el cura le dio una nalgada y le dijo que eso era su penitencia, dejando al joven temblando y con el culo bien abierto.