El sastre me midió y terminó empotrándome contra la pared
Yo estaba probándome el vestido nuevo cuando él llegó con su metro y sus manos traviesas. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos, pero cuando sus dedos rozaron mi coño por accidente, supe que no podría parar. Me bajó la ropa despacio, mordiendo mis tetas mientras sus manos apretaban mis nalgas como si fueran a romperme. Su polla ya estaba dura, y cuando me levantó contra la pared, sentí cada centímetro entrando hasta hacerme gemir. Él me embestía sin piedad, sus manos en mi culo, mientras yo le clavaba las uñas en la espalda. En más de 12 minutos, no paró de follarme como si fuera la última vez, y cuando se corrió dentro de mí, supe que esto no podía volver a pasar... pero mi coño seguía mojado. Al final, él solo se ajustó el pantalón y salió como si nada, dejando mi cuerpo temblando y mi mente llena de culpa.