Misss Vikki no aguanta esa polla en su boca
La cocina está en silencio, solo el tic-tac del reloj y el sonido de los platos apilados en el fregadero. Te la llevas a la encimera, sus piernas temblorosas se enredan en tu cintura mientras la empujas contra la superficie fría. Sientes cómo su coño se moja al instante, sus dedos se clavan en tus hombros cuando te la metes de golpe, sin piedad. Ella gime bajito, mordiéndose el labio para ahogar el sonido, pero sabes que en cualquier momento su marido podría entrar por esa puerta. La agarras del pelo y le empotras la cara contra tu polla, haciendo que te la chupe con desesperación. Sus ojos se llenan de lágrimas, pero no se queja, solo sigue moviendo la cabeza, tragando cada gota que le das. Escuchas pasos en el pasillo y te detienes, conteniendo la respiración. Ella te mira con miedo, pero también con lujuria, sabiendo que si los descubren, todo se acabará. Vuelves a empujarla contra la encimera, esta vez más fuerte, sintiendo cómo su culo se aprieta contra tus caderas. La follas sin parar, escuchando sus gemidos ahogados, hasta que no aguanta más y se corre, temblando entre tus brazos. En ese momento, solo piensa en lo cerca que estuvieron de ser descubiertos, y en cómo su cuerpo aún vibra de placer.