Elle Rose no puede dejar de pensar en la polla de su marido
Estoy aquí, mordiéndome los labios mientras Adam Black me empuja contra la pared, su polla dura como una roca hundiéndose en mi coño mojado. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina el riesgo de que alguien entre en cualquier momento, los gemidos ahogados, el sonido de la carne chocando. Cada vez que me penetra, siento cómo su verga gruesa me abre de par en par, rozando ese punto que me hace perder la cabeza. No puedo evitar gemir más fuerte, aunque sé que si alguien nos escucha, todo terminará. Pero no me importa, solo quiero que me folle más duro, que me haga correrme una y otra vez. Sus manos agarran mis caderas con fuerza, marcándome, mientras me embiste sin piedad. Siento cómo su polla entra hasta las pelotas, llenándome por completo. Cada embestida me acerca más al orgasmo, y cuando por fin me corro, es tan intenso que casi me desmayo. Ahora mismo, mientras su leche caliente me inunda, solo pienso en lo mucho que lo deseo otra vez.