Skye Stone gime como perra al recibir polla dura en culo
Skye Stone no aguantaba más, su coño ardía de necesidad y cuando Joe apareció ella ya tenía las bragas mojadas solo de pensar en cómo le iba a destrozar el culo. La madura se arrodilló frente a él, chupando su polla con ansias, tragando saliva mientras los tatuajes de sus tetas grandes rebotaban. '¿Puedo, por favor?', suplicó mirando hacia arriba con ojos de sumisa, sabiendo que solo le daría el anal si él decidía. Joe no dijo nada, pero tiró de su pelo y la empujó contra la cama, poniéndola a cuatro patas con el culo bien en alto. La primera embestida fue seca, su polla gruesa abriéndose paso entre sus nalgas apretadas, arrancándole un grito ahogado. '¡Más fuerte, dueño!', gimió Skye, sujetándose a las sábanas mientras cada penetración profunda le hacía temblar los muslos. Las tetas temblaban con cada impacto, los pezones duros como rocas, y el sonido de la carne chocando resonaba en toda la habitación. Cuando él aceleró el ritmo, Skye empezó a balbucear incoherencias, el placer mezclado con un dolor delicioso que la hacía chorrear sin parar. 'Me voy a correr, me voy a correr...', repitió como un mantra, pero Joe no se detuvo, empotrándola una y otra vez hasta que sus caderas chocaron con fuerza y sintió cómo su polla palpitaba dentro de ella, llenándola con un chorro caliente que la hizo gritar de placer. El orgasmo la sacudió como un rayo, sus músculos tensos alrededor de su verga, pero Joe no se retiró, seguía bombeando dentro de ella, prolongando el éxtasis hasta que Skye casi perdió el conocimiento.