Empleada anal sumisa se deja follar por el jefe
Aquella tarde en la cocina, supe que Jeison Rojas no iba a conformarse con solo ordenarme limpiar. Me agarró del pelo y me obligó a arrodillarme frente a su polla dura, gruñendo que iba a usar mi culo como su puta personal. La primera vez que me penetró el ano, grité de dolor, pero él solo se rio y me dijo que me iba a acostumbrar a su verga gruesa. En más de 10 minutos de escena, me tuvo empotrada contra la mesa, mi culo apretado alrededor de su polla mientras me ordenaba que gemiera más fuerte. Cada vez que intentaba moverme, me agarraba de las caderas y me clavaba hasta hacerme ver estrellas. Cuando por fin se corrió en mi boca, me obligó a tragar cada gota de su leche espesa, diciéndome que era mi premio por ser una buena empleada anal sumisa. Al terminar, me miró con desprecio y me dijo: 'Mañana vuelves a limpiar, pero esta vez trae tu culo bien abierto, puta'.