EroNekoKun se humpea el cojín con un pony boy enjaulado
El crujir de las medias de red contra el cojín es lo primero que se escucha, seguido de un gemido ahogado cuando EroNekoKun se frota contra el relleno con la polla atrapada en el chastity. La tela de las medias se le pega a los muslos sudados mientras imagina que es Izzy Moonbow montándolo, su cola de pony balanceándose con cada embestida. El reto es claro: ver si puede correrse sin tocarla, solo con la presión del juguete y la fantasía de que ella lo domina. Las uñas se clavan en el cojín cuando la polla se hincha, el material del chastity le quema la piel, pero no puede parar. El sonido de la saliva al escupir en el cojín antes de seguir frotándose es obsceno, el calor le sube por el cuello mientras imagina a Izzy riéndose de su impotencia. La competencia es contra sí mismo, contra el límite de su propia resistencia, y cuando por fin el semen brota entre los pliegues del cojín, el alivio es tan intenso que se le nublan los ojos. El cojín queda empapado, la tela se pega a su piel como una segunda capa, y el olor a semen y sudor lo envuelve. La polla sigue latiendo dentro del chastity, pero ya no hay fuerza para seguir, solo el eco de los gemidos en la habitación.