Femborob se clava un dildo hasta reventar el culo
La habitación estaba llena de gemidos ahogados y el olor a sudor fresco cuando Femborob se dejó caer sobre el sofá, con las piernas abiertas y el culo ya mojado de anticipación. Te voy a contar cómo pasó todo: llevaba días provocándome con fotos de su cuerpo delgado y ese culo apretado que no podía dejar de mirar. Cada vez que me rozaba al pasar, cada mensaje con la polla bien dura en la mano, era una tortura. Hasta que ya no aguanto más y le dije que se sentara en ese dildo enorme que tenía sobre la mesa. Al principio se hizo la tímida, pero cuando lo empujó dentro de golpe, el gemido que soltó fue tan fuerte que casi rompe los vidrios. Lo movía como si quisiera que se le saliera el alma, con las manos clavadas en el sofá y el culo rebotando contra el plástico duro. Cada vez que lo sacaba, lo volvía a meter de una estocada, hasta que el dildo desaparecía entero dentro de ese agujero apretado. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque cuando por fin se corrió, el chorro de leche caliente le manchó toda la polla falsa, y lo único que dijo fue: '¿Ves lo bien que me lo hice sin ti?'