Iba disfruta un creampie salvaje con sus grandes tetas
Iba ya no aguanta más las miradas furtivas que le echa su maestro, sabe que esto está mal pero cada vez que se agacha frente a él para recoger su libro, sus tetas grandes rebotan y el tipo se queda duro mirándole el escote. Hoy ya no resiste, la agarra de la cintura y la sienta sobre su polla como si fuera la única manera de sacarse la tentación, ella gime bajito pero no le dice que pare, más bien se afloja el uniforme para que él le chupe los pechos mientras la embiste. Siente cómo la verga entra hasta hacerle tocar el cuello del útero, los gemidos ya no son bajitos, son ahogados, casi gritos cuando él le agarra el culo y la levanta un poco para meterla más hondo. Iba muerde el labio mientras lo cabalga, las tetas botan con cada movimiento y el sudor le cae por la espalda, pero no puede parar, no quiere parar, aunque sabe que esto es un error, que si alguien los ve los echan a los dos. Él gruñe cuando se corre dentro, llenándole el coño con cada chorro caliente, y Iba se queda quieta un momento antes de morderle el hombro, sintiendo cómo el semen le escapa entre los muslos. Afuera, el maestro de al lado frunce el ceño: algo de ese cuarto huele a pecado.