Kirakira te va a enseñar cómo se hace el amor en el hentai
Te voy a contar cómo Kirakira me llevó al límite con sus juegos de seducción, ¿te gustaría estar en su lugar? Todo empezó con un mensaje picante que me dejó con la polla dura, y ella sabiendo que me tenía en sus manos, se paseó por mi casa con un vestido ajustado que marcaba cada curva de su cuerpo. Sus tetitas pequeñas rebotaban con cada paso, y cuando se inclinó para recoger algo, su culo respingón me invitó a agarrarlo. Pero ella no me dejó tocarla, solo se reía mientras se frotaba contra mí, mojando su coñito con cada roce. Me volvió loco con sus caricias superficiales, sus besos robados y sus fotos enviadas a media noche. Hasta que un día, cuando menos lo esperaba, me empujó contra la pared y me bajó los pantalones de un tirón. Su boca caliente envolvió mi verga de golpe, chupando con fuerza mientras sus dedos se hundían en mi culo. Gemí como un animal cuando me clavó las uñas en la espalda, pero ella no paró, solo aceleró el ritmo hasta que sentí que me iba a correr. Me apartó de un empujón, se subió a horcajadas y se empaló de una estocada, gritando cuando mi polla la llenó entera. Se movía como una diosa, apretando su coño alrededor de mi verga mientras yo le agarraba las tetas y le mordía los pezones. Cada embestida la hacía gemir más fuerte, y cuando sentí que ya no aguantaba más, la giré contra la pared y la embestí desde atrás, clavándole los dedos en las caderas. Kirakira arqueó la espalda y gritó cuando mi polla le tocó el cuello del útero, y justo entonces, me corrí dentro de ella, llenándola hasta rebosar. Su coño se contrajo alrededor de mi verga, ordeñándome hasta la última gota mientras ella temblaba de placer.