Mackenize Mace chupa polla para evitar la cárcel
Mackenize Mace sabe que la han pillado robando en la tienda, pero el jefe tiene otra forma de resolver el problema: su polla dura como roca. La chica, con sus tetitas pequeñas temblando bajo la blusa, se arrodilla frente a él, los labios entreabiertos y los ojos bajos. Las manos de él le agarran la nuca con fuerza, guiándola hacia su verga hinchada, y ella obedece sin rechistar, sintiendo el calor de la carne gruesa contra su lengua. Ha estado fantaseando con esto desde que lo vio mirarla en el almacén, con esa tensión insoportable entre ellos, los roces "accidentales" en los pasillos, las miradas que duraban segundos de más. Ahora, con la boca llena de su polla, gime ahogadamente mientras él empuja hasta el fondo, las caderas chocando contra su cara. La saliva le escurre por el mentón, mezclándose con el sudor que le cae por la frente, y sus pezones duros rozan el suelo cada vez que él la obliga a bajar más. El jefe gruñe, agarrándole el pelo con más fuerza, y ella siente cómo la verga se hincha aún más en su garganta, preparándose para explotar. Cuando por fin se corre, el semen le llena la boca, espeso y caliente, y ella traga rápido, sin perder ni una gota. Pero esto no ha terminado: la próxima vez, la va a doblar sobre el escritorio y le va a dar por el culo hasta que grite.