Mamá caliente se venga follando al mejor amigo de su ex
La cocina está llena de olor a café recién hecho, pero hoy no es el aroma lo que me tiene mojada entre las piernas. El mejor amigo de mi ex, ese cabrón que se creyó que podía robarse a mi hombre, está aquí, apoyado en la barra como si no supiera lo que le espera. ¿Te gustaría estar en su lugar? Te voy a contar cómo le hice pagar por cada mirada que le echó a mi culo cuando mi ex no miraba. Desde que los vi susurrando en el garaje, supe que tenía que humillarlo, y hoy es el día. Lo arrastré al dormitorio, le arranqué los jeans y le mostré mi coño bien depilado, brillante de lo mojada que estoy. 'Chúpame, cabrón', le dije, y él no pudo decir que no. Su lengua es torpe, pero me hace gemir igual. Cuando ya no aguanto más, lo empujo contra la cama y me monto encima, sintiendo su polla dura dentro de mí, tan grande que me hace gritar. Lo cabalgo como si fuera mi propiedad, moviendo las caderas hasta que sus dedos se clavan en mi culo. 'Más fuerte', le ordeno, y él obedece, embistiendo como si su vida dependiera de ello. El sonido de la carne chocando llena la habitación, y cuando me corro, es tan intenso que me tiemblan las piernas. Pero no me detengo, quiero que se vacíe dentro de mí, que sepa que soy mejor que cualquier puta que haya tenido. Cuando termino, lo dejo tirado en la cama, con la polla aún temblando, y me visto lentamente, disfrutando de su mirada de derrota. Afuera, en el jardín, mi ex está podando los rosales, ajeno a todo. Pero cuando me ve pasar, sé que lo sabe. Su amigo nunca volverá a mirarme igual, y eso es lo único que importa.