Roza se deja empotrar y chupar la polla como una diosa
El olor a sudor y lubricante me envolvía mientras me arrodillaba frente a él, sintiendo cómo su verga palpitaba contra mis labios. Te voy a contar cómo Roza y Junior me volvieron loca esa tarde, pero antes dime: ¿te gustaría estar en su lugar? Todo empezó cuando me mandó fotos de su culo apretado en tanga, rozando el lente de la cámara con esa mirada de puta que me derrite. Sabía que me estaba provocando, que quería que me volviera loco hasta no aguantar más. Cuando por fin llegó a casa, ni siquiera me dejó hablar: me empujó contra la pared y me arrancó la ropa con los dientes, mordiendo mis pezones mientras su mano bajaba hasta mi coño mojado. Gemí cuando sus dedos entraron de golpe, pero lo que más me excitó fue ver cómo Junior se acercaba por detrás, frotando su verga dura contra mi culo. Roza me susurró al oído: 'Hoy te vamos a romper los dos', y en ese momento supe que no habría piedad. Me arrodillé y empecé a chupar esa polla gruesa como si fuera mi última comida, sintiendo cómo las venas marcadas golpeaban mi garganta. Junior me agarró del pelo y me empotró contra su cadera, metiendo su verga hasta las pelotas en mi boca mientras Roza se sentaba en mi cara, restregando su coño en mis labios. Cuando ya no pude más, me pusieron a cuatro patas y me llenaron el culo de una estocada, sintiendo cómo sus vergas me partían en dos. Los gemidos de Roza eran música para mis oídos, pero lo que más me excitó fue ver cómo Junior se corría en mi espalda, marcándome como suya. Al final, cuando todo terminó, él solo sonrió y dijo: 'La próxima vez será peor'