Vecina gordita se deja empotrar de perrito con Damian Arj
La luz del atardecer entra por la ventana entreabierta, iluminando la cama desordenada donde los dos saben que esto está mal pero no pueden parar. Imagínate el sonido de sus respiraciones agitadas mientras ella se arquea, ofreciendo su culo redondo y carnoso para que él lo agarre con fuerza. Damian Arj no pierde tiempo, le clava la polla gruesa de una estocada, haciendo que ella gima fuerte, ahogando el placer contra la almohada. Sientes cómo su coño mojado se adapta a cada embestida, cómo sus tetas rebotan con cada movimiento, cómo él le tira del pelo para que lo mire mientras la penetra sin piedad. Ella jadea, mordiéndose el labio, sintiendo el calor subirle por la espalda mientras él le susurra obscenidades al oído. Las sábanas se enredan en sus cuerpos sudorosos, el sonido de la carne chocando contra carne llena la habitación. Ella cierra los ojos, imaginando que esto no es real, que no está follando con el vecino que siempre la mira con deseo prohibido. Pero cuando él acelera el ritmo, cuando su polla le roza el punto exacto, ya no puede fingir. Se corre con un gemido ahogado, sintiendo cómo él se vacía dentro de ella, y en ese momento, solo piensa en lo bien que se siente ser tan mala.