Vecina pelirroja se deja chupar y follar hasta correrse en el culo
La vecina pelirroja de al lado siempre ha sido un problema, con ese culito apretado y esos labios carnosos que piden a gritos una buena mamada. Un día, mientras ella se inclinaba para recoger el correo, él no pudo resistirse y se acercó por detrás, rozando su polla dura contra su culo perfecto. Ella se giró, lo miró con esos ojos verdes y le susurró: '¿Quieres chuparme la concha o prefieres empotrarme contra la pared?'. Él no lo pensó dos veces y la empujó contra la pared, arrancándole el tanga con los dientes mientras ella gemía como una puta en celo. Su coño ya estaba mojado, chorreando de excitación, y él no perdió tiempo en hundir su polla hasta el fondo, sintiendo cómo sus paredes lo apretaban con cada embestida. Ella gritaba, pidiendo más fuerte, más duro, hasta que él la volteó y la puso en cuatro patas, embistiendo su culo con fuerza mientras ella se agarraba las tetas y arqueaba la espalda. El sonido de su piel chocando resonaba en toda la casa, y cuando él ya no pudo aguantar más, sacó su polla y se corrió sobre su culo perfecto, marcándola como suya. Ella se quedó jadeando, con la cara roja y el cuerpo temblando, sabiendo que esto no había terminado, que volverían a follar hasta que no pudieran más.