Vittoria Divine y su noche salvaje de placer anal
La habitación estaba iluminada por la luz tenue de una lámpara, las cortinas medio corridas dejaban entrar el brillo de la luna que se colaba entre las rendijas. El aire olía a perfume caro y a deseo contenido, porque desde hacía días, cada mirada entre Vittoria Divine y David Perry era una promesa de lo que estaba por venir. Ella llevaba semanas imaginando cómo sería sentir esa polla enorme dentro de su culo, cómo gemiría cuando él la empotrara contra el colchón. Las medias negras que llevaba puestas resaltaban sus piernas torneadas, y el tatuaje en su cadera brillaba con el sudor mientras se movía sobre él. David no podía resistirse a sus tetas grandes, a la forma en que Vittoria se mordía el labio mientras le chupaba la verga hasta dejarla bien dura. La tensión entre ellos era insoportable, hasta que por fin, él la tomó por la cintura y la penetró de una estocada, haciendo que gritara de placer. El sonido de sus cuerpos chocando llenaba la habitación, y cuando él le metió los dedos en el coño mientras la follaba por atrás, Vittoria supo que no aguantaría mucho más. Se corrió con un gemido ahogado, y David no tardó en llenarle la boca con su leche caliente. Al terminar, una de sus medias quedó colgada del cabecero de la cama, como prueba de la noche que acababan de vivir.