Yeri Blue enloquece con esta polla brutal
Desde el primer tirón de su cinturón la tenía más dura que un palo de golf, pero cuando Yeri se arrodilló y empezó a chupársela como si fuera el último helado del verano, el tipo supo que esa noche no ibi a parar hasta dejarla llena de lefa. Ella gemía con la boca bien abierta, los labios resbaladizos alrededor de esa verga monstruosa que le llenaba toda la boca, mientras sus tetas grandes rebotaban con cada embestida que él le metía por el coño empapado. La cama crujía como si estuviera a punto de romperse cuando él la empotró contra el colchón, agarrándole el culo gordo con ambas manos para clavársela hasta las bolas, sintiendo cómo su coño se abría como una flor hambrienta cada vez que la polla le llegaba al fondo. Yeri gritaba como una loca, con los dedos hundidos en las sábanas mientras él le escupía en el culo y se la metía por detrás, haciendo que su culo redondo temblará con cada sacudida. La leche le resbalaba por los muslos cuando él se corrió dentro, gruñendo como un animal, y ella no pudo evitar tragarse hasta la última gota espesa que le escupió en la boca después de sacársela de golpe. El cuerpo le temblaba de la cabeza a los pies, el coño le chorreaba por todos lados, y aún así él no se conformó: la volteó bocabajo y le metió la polla hasta el fondo otra vez, follándosela como si no hubiera mañana mientras ella chillaba de puro placer, con los labios pegados a la almohada para no despertar a los vecinos. Al final, cuando ya no pudo más, se dejó caer sobre su pecho sudoroso, sintiendo cómo su verga seguía latiendo dentro de ella, aún caliente y dura, mientras le susurraba al oído que nunca antes había follado así de salvaje.