Bebyblack me provocó hasta que me destrozó el coño
—¿Te gusta cómo me queda este vestido?— me preguntó Bebyblack mientras se ajustaba la tela sobre su culo redondo. Sabía que estaba jugando conmigo, que lo hacía a propósito, pero no podía evitar que mi coño se mojara cada vez que se inclinaba para dejarme ver sus tetas apretadas. Me mordí el labio cuando pasó rozándome, su perfume mezclándose con el olor de mi excitación. Le envié fotos de mi cuerpo, desnudándome poco a poco, y sus mensajes se volvieron más sucios, más exigentes. Cuando por fin me empotró contra la pared, sentí su polla grande entrando hasta las pelotas, mi coño apretado gritando con cada embestida. Mis piernas temblaron cuando me corrí, pero él no paró, me dio vuelta y me folló por detrás, sus dedos clavándose en mis caderas mientras gemía mi nombre. El sonido de su piel golpeando la mía llenó la habitación, y cuando por fin se vino dentro de mí, me susurró al oído: —¿Ves lo que pasa cuando me provocas, putita?