Brandniron me clava su verga y me descarga hasta las pelotas
Aquel lunes en mi oficina, ella entró con el vestido más ceñido, sabiendo que otro hombre la había cogido la noche anterior. Su perfume barato aún olía a semen. La acorralé contra el escritorio mientras me bajaba los pantalones, mi polla ya dura como roca. 'Ahora verás lo que es un macho de verdad', le gruñí al ver cómo su coño goteaba de puro resentido. Le arrugué el vestido hasta la cintura, sintiendo sus muslos húmedos contra mi piel. Sin perder el tiempo, le clavé el dedo medio en el culo para que supiera quién mandaba. Ella gimió como una perra, pero yo no paré. Le aparté las bragas y le metí la polla entera de golpe, haciendo que su cuerpo entero temblará. Cada embestida era un castigo, cada gemido de ella era mi venganza. Cuando vi que sus tetas rebotaban y que su coño apretaba mi verga, supe que estaba a punto de reventarle la matriz. 'Ahora sí, puta, toma mi leche caliente', le escupí justo antes de soltarle una descarga que le llenó el vientre. Mi corrida fue tan fuerte que vi cómo su vientre se hinchó. La dejé allí, con mi semen cayéndole por los muslos, mientras yo me subía los pantalones. Ella seguía temblando, pero yo ya me iba, sabiendo que nunca más olvidaría a Brandniron.