Brandy Salazar se deja empotrar y llenar de leche en sus caseros videos
Aquel día en la habitación, con las cortinas corridas para que nadie viera, te voy a contar cómo MasterHabibi me agarró del pelo y me obligó a tragar su polla entera hasta que las lágrimas me cayeron. 'Chupa, puta, que hoy te vas a tragar todo lo que te dé', escupió mientras me miraba con esa sonrisa de dominante que me derrite. Me encantó su rudeza, sentirme su juguete, su objecito para llenar. Primero me arrodilló contra la pared, con el culo en pompa y las nalgas bien abiertas para que me viera todo. 'Así, abierta, que se te vea ese culito perfecto que tienes', gruñó mientras deslizaba su verga por mi raja, humedeciéndome con su saliva antes de entrar. Cuando me embistió de golpe, hasta que las caderas chocaron, grité tan fuerte que creí que los vecinos lo oyeron. Me encanta cuando me llena así, de esa manera brusca, como si mi cuerpo fuera solo un agujero para su placer. En más de 10 minutos, me hizo pasar por todas, desde empotrarme contra el suelo hasta montarme como si fuera una yegua en celo. Cada vez que me corría, me ordenaba seguir, y yo, obediente, movía mi culo en círculos para que se sintiera más adentro. Al final, cuando ya no aguantó más, me lanzó de espaldas y me llenó hasta dejarme chorreando, con su leche blanca escurriéndose entre mis muslos. Lo más excitante fue ver cómo MasterHabibi se quedó mirando mi culo, todavía temblando, con esa expresión de propietario que solo los machos verdaderos tienen.