El hijastro cachondo seduce a su padrastro en la oscuridad
Yo no sabía que mi padrastro tenía esa polla tan gruesa hasta que me acerqué a su cama en la madrugada. La cámara de visión nocturna captó todo: cómo me agaché para chuparle los pies descalzos, cómo se le escapó un gemido cuando le lamí los dedos, cómo su verga se puso dura bajo los shorts ajustados. La sorpresa fue cuando me di cuenta de que estaba circuncidado, algo que nunca había visto en persona, y eso me volvió loco. Le bajé los calzoncillos de golpe y me metí su polla entera de una sola vez, sintiendo cómo me llenaba la garganta hasta las pelotas. Él gruñó, me agarró del pelo y empezó a follarme la boca con embestidas profundas, sus caderas chocando contra mi cara. Yo no podía dejar de gemir, con la saliva cayéndome por el mentón mientras le masajeaba los huevos con una mano y con la otra le acariciaba el culo redondo. En más de 10 minutos de escena, Biflatmate no paró de correrse en mi boca, llenándome hasta que el semen me rebosó por los labios. La última imagen fue mi cara manchada, con su verga aún dura y mi lengua limpiándole los restos de leche caliente.