El profesor padrasto empotra a su hijastro con su polla enorme
La casa estaba en silencio cuando el profesor Snow se quitó los pantalones y dejó su verga dura como roca frente a su hijastro, que no podía evitar mirarla con los ojos bien abiertos. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo esa polla monstruosa se acerca a tu boca? El hijastro tragó saliva, pero antes de que pudiera protestar, el profesor lo agarró del pelo y lo empujó hacia adelante, metiéndole la verga hasta las pelotas de una sola estocada. El chico ahogó un gemido, con las lágrimas corriendo por sus mejillas mientras el profesor lo follaba la boca sin piedad, disfrutando cada sonido ahogado que escapaba de su garganta. Afuera, los vecinos podrían escuchar los golpes de las caderas del profesor contra la cara del joven, pero eso solo lo excitaba más. El hijastro intentaba respirar entre embestidas, con la saliva escurriendo por su barbilla y la polla del profesor golpeando su garganta una y otra vez. El profesor Snow gruñó, sintiendo cómo su verga se hinchaba aún más, listo para explotar en la boca del chico. El hijastro cerró los ojos, preparándose para el chorro caliente que sabía que venía, mientras el profesor aceleraba el ritmo, follándole la boca como si no hubiera mañana. De repente, el profesor se corrió con un rugido, llenando la boca del hijastro hasta rebosar, y el semen resbaló por sus labios mientras el profesor se retiraba con una sonrisa satisfecha. Pero justo cuando el hijastro pensaba que había terminado, el profesor lo agarró del brazo y lo empujó contra la pared, listo para la siguiente ronda.