Legrand Wolf descubre que su culo es perfecto para una polla enorme
Aquella tarde en el consultorio, Logan Cross se arrodilló frente a mí con los ojos brillando de deseo. Nunca imaginé que un doctor tan joven pudiera tener un culo tan apretado y ansioso, pero cuando me vio entrar, su sonrisa traviesa lo dijo todo. Mis manos no dudaron en bajarle los pantalones y sentir cómo su agujero se contraía al primer roce de mis dedos. 'Quiero que me rompas el culo con esa verga gruesa', susurró, y no tuve que pedírselo dos veces. Mi polla ya estaba dura como piedra, y sin perder tiempo, la aplasté contra su entrada, sintiendo cómo su cuerpo temblaba de anticipación. 'Métela de una vez', gimió, y obedecí, hundiéndola hasta las pelotas en un solo movimiento. Sus gemidos llenaron la habitación mientras mis embestidas lo hacían chocar contra la mesa. '¡Más fuerte, quiero sentirte romperme!', gritó, y aceleré el ritmo, sintiendo cómo su culo se ajustaba perfectamente a mi verga. Cada empujón lo hacía arquearse, sus gritos se mezclaban con el sonido de mi piel golpeando la suya. 'Voy a llenarte de leche', le advertí, y justo cuando lo dije, mi polla se sacudió dentro de él, inundando su agujero con mi corrida caliente. 'Así se hace, doctor', le dije mientras se derrumbaba sobre la mesa, exhausto pero sonriendo. 'Parece que tu culo estaba hecho para esto'