Legrand Wolf se empotra a dos chicos en la cama
—Cállate, que nos van a escuchar— susurra Cole Blue, pero ya es tarde: Adam Snow ya está de rodillas, chupando la polla dura de Legrand Wolf con los ojos llorosos. La habitación está en silencio, solo se oyen los gemidos ahogados y el sonido de la saliva al chocar contra la piel sudada. Wolf agarra el pelo de Adam con fuerza, empujando su verga hasta el fondo de su garganta mientras el chico se ahoga un poco, pero no se queja. A su lado, Cole Blue se masturba viendo la escena, su polla goteando pre-cum sobre las sábanas revueltas. De repente, un ruido en el pasillo los paraliza: ¿será el dueño de la casa? Wolf se detiene, pero Adam sigue chupando, desesperado por no perder el ritmo. El peligro los excita más, y Wolf lo levanta de golpe, lo tira sobre la cama y le abre las piernas de una patada. Su culo apretado está mojado, listo para recibir. Wolf escupe en su agujero y empuja de una estocada, haciendo que Adam grite, pero Wolf le tapa la boca con la mano. —No te corras todavía— le ordena, mientras Cole Blue se acerca por detrás y empieza a lamer su agujero, preparándolo para su turno. Wolf lo penetra con fuerza, sus bolas golpeando contra el culo de Adam, que se retuerce de placer. El sudor les cae por la espalda, mezclándose con el olor a sexo y a miedo. Otro ruido en la puerta: alguien gira el picaporte. Wolf se queda quieto, pero Adam sigue moviendo las caderas, buscando más polla. —Cállate, puto— le susurra Wolf, pero Adam solo gime más fuerte, disfrutando el riesgo. Wolf lo agarra del cuello y lo embiste con más fuerza, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de su verga. Adam no aguanta más y se corre, su leche blanca salpicando su pecho. Wolf lo sigue, llenándolo hasta las pelotas antes de salir y correrse sobre su cara. —Ahora sí te callas— dice Wolf, limpiándose la polla en la camisa de Adam. Cole Blue se ríe y se acerca, listo para su turno.