El joven Logan Cross se entrega al deseo prohibido de su padrastro Dillon Stone
No podía creer que mi padrastro Dillon Stone me mirara así, con esa mirada de depredador que me hacía temblar las rodillas. Sabía que estaba prohibido, pero cuando me ordenó quitarme la ropa, no pude resistirme. Su polla ya estaba dura, y cuando me arrodillé para chupársela, sentí su mano en mi nuca empujándome más adentro. Me ahogaba con su verga, pero él solo reía, disfrutando mi sumisión. Luego me puso a cuatro patas y me empotró sin piedad, sus dedos clavándose en mis caderas mientras me follaba como a una puta. Grité cuando me llenó el culo de leche caliente, pero él solo gruñó, satisfecho de haberme dominado por completo. Al terminar, se limpió en mi espalda y salió de la habitación sin decir una palabra, dejándome temblando y humillado.