Polla enorme chupando culos negros en trío caliente
Ryan Rush no podía creer lo que veía cuando tres putos bien cachondos se le tiraron encima en el vestuario de los estudios. El primero, un moreno bien dotado con piercings en los pezones, se agachó al instante a lamerle el culo mientras el segundo, un rubio flaquito pero con una verga descomunal, le clavó la boca sin piedad hasta hacerle tragarle toda la saliva. El tercero, un negro con un rabo que parecía una porra, le escupió en el agujero del culo para abrirlo bien antes de empotrarle la polla sin avisar, haciéndole gemir como un cerdo en matadero. Ryan, con los ojos en blanco y las piernas temblando, solo atinó a agarrarse de los muslos del negro para que no se le fuera el aire mientras le metían el rabo hasta las pelotas por el culo, que ya chorreaba de babas y sudor. El rubio, jadeando como un perro en celo, le escupió más en la boca y se la agarró con fuerza para que no se moviera mientras le metía y sacaba la polla hasta hacerle babear sin control, con los huevos del negro pegados a su culo peludo que no paraba de gotear. De repente, el moreno le agarró la cabeza y se la enterró en el regazo, ahogándolo con su verga gruesa mientras los otros dos le follaban sin piedad: uno por el culo, otro por la boca, los tres moviéndose al mismo ritmo como si fueran una sola bestia con tres pollas. Ryan no aguantó más y se corrió a chorros por toda la cara del rubio, que enseguida le escupió en la boca para que tragara su propia leche mezclada con babas y sudor. El negro, que no había parado de empotrarle el culo con furia, le llenó las tripas de leche negra hasta que Ryan sintió cómo se le escapaba por las piernas, mojando el suelo del vestuario mientras los tres putos se reían y le pasaban los dedos por el coño baboso que ya no sabía ni de qué lado estaba arriba. Cuando por fin lo dejaron respirar, Ryan solo pudo quedarse tirado en el suelo, con la boca llena de semen y el culo bien abierto, gimiendo como un animal mientras los tres se alejaban riéndose y dejándolo hecho un trapo, listo para que lo volvieran a usar.