Kayla recibe la polla negra gruesa en su boca mojada
Recibiendo la polla negra de Pato entre mis labios te cuento cómo esto empezó en la oficina después de horas cuando nadie debía enterarse. Sentí la culpa clavándome en el pecho porque él es mi jefe y yo sé que romper esa regla puede costarme todo pero la vista de esa verga gruesa y pesada me hizo abrir la boca de todos modos. Mis manos subieron por sus muslos mientras la punta rozaba mi lengua y el sabor salado me llenaba la cabeza obligándome a chupar más profundo con cada movimiento. El sonido húmedo de mi saliva cubriendo toda la longitud resonaba contra las paredes mientras mis rodillas presionaban el suelo frío y mis pezones se endurecían bajo la blusa. Cada vez que intentaba parar mi mente recordaba lo prohibido de la situación y eso solo me ponía más caliente obligándome a lamerle las pelotas con la lengua plana y mojada. Pato me sujetó la cabeza con firmeza y empujó más adentro haciendo que mi garganta se ajustara alrededor de la verga hasta que mis ojos lagrimearon y las lágrimas bajaron por mis mejillas. Seguí moviendo la cabeza de un lado a otro con la boca bien abierta dejando que la saliva chorreara por mi barbilla y cayera sobre mi camisa arrugada. Cuando por fin se corrió dentro de mi boca el líquido espeso se deslizó por mi garganta y una mancha blanca quedó en el suelo junto a mis rodillas.