Lalla Potira se deja empotrar por un negro bien dotado en un encuentro interracial
El sonido de la puerta cerrándose detrás de mí me hizo estremecer, porque sabía que lo que iba a pasar no se quedaría en mi cabeza. Llevaba días mirando a Negro Top Oficial con esa polla enorme, imaginando cómo se sentiría dentro de mí, y ahora que por fin estaba aquí, mi coño ya estaba mojado antes de que me tocara. Desde que lo vi en la calle, con esos músculos marcados y esa mirada de depredador, no pude sacármelo de la mente. Cada vez que me miraba, sentía un calor que me subía por el cuerpo, y hoy no iba a dejar que se escapara. Me arrodillé frente a él, desabrochándole el pantalón con manos temblorosas, y al ver su verga gruesa y venosa, supe que no habría vuelta atrás. La chupé con ganas, sintiendo cómo se hinchaba más en mi boca, hasta que me agarró del pelo y me empujó contra la pared, levantándome el vestido para meterme los dedos en el coño. Gemí fuerte cuando los introdujo, porque estaba tan mojada que casi me corro solo con eso. Pero él no quería que me corriera rápido, así que me dio la vuelta, me bajó las bragas y me penetró de una estocada, llenándome entera de golpe. Sentía cada centímetro de su polla dentro de mí, golpeando justo donde más lo necesitaba, mientras me agarraba las tetas y me mordía el cuello. No paró hasta que me corrí gritando, con las piernas temblando y el coño apretándole la verga. Cuando terminó, me dejó tirada en la cama, con su leche goteando por mis muslos, y me miró con esa sonrisa de satisfacción. Sabía que mi cornudo no sospecharía nada, pero yo sí, porque nunca me habían follado así.