Lois Lane se masturba con miedo a que la pillen
El sonido de tus dedos resbalando en su coño mojado llena la habitación mientras Lois Lane se retuerce en la cama, mordiendo la almohada para ahogar sus gemidos. Sabes que en cualquier momento su marido podría entrar, pero no puedes parar de follarla con tus dedos, sintiendo cómo su carne caliente se aprieta alrededor de ellos. Sus tetas rebotan con cada movimiento, los pezones duros como piedras, y su respiración se acelera mientras te inclinas para chupárselos, escuchando con atención si hay pasos afuera. El riesgo de ser descubiertos solo te excita más, y metes otro dedo dentro, estirándola hasta que suelta un gemido ahogado contra el colchón. Sus muslos tiemblan, y sabes que está cerca, así que aceleras el ritmo, frotando su clítoris con el pulgar mientras ella arquea la espalda, los dedos clavados en las sábanas. El sudor brilla en su piel, y el olor a sexo se mezcla con el miedo, pero no te importa, solo quieres ver cómo se corre, cómo su coño se contrae alrededor de tus dedos mientras te susurra que no pares, que no pares...